La crisis política y económica que atraviesa Venezuela, el encarcelamiento por el régimen bolivariano de alguno de los principales opositores al presidente Maduro, ha irrumpido con fuerza en la campaña electoral de las elecciones del 26 J.
La reciente visita del presidente de Cs, Albert Rivera que ha viajado a Caracas a expresar su apoyo a los opositores al régimen bolivariano, y la del expresidente Rodríguez Zapatero, que junto con los expresidentes de Panamá, Martín Torrijos, y de la República Dominicana, Leonel Fernández, se desplazó a la capital venezolana por encargo de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), con el objetivo de rebajar la tensión entre el Gobierno y la oposición, han puesto a Venezuela en la primera página de la prensa española.
El viaje de Zapatero fue institucional pero el de Rivera tiene una intención claramente electoral, a la que por otro lado tiene perfecto derecho, como se ha visto desde las primeras declaraciones criticando la relación de Podemos con el régimen chavista.
Podemos debe muchas explicaciones a sus relaciones políticas y económicas con el régimen de Maduro, tanto a los electores españoles como, según se está viendo al parlamento venezolano, y no lo está haciendo. Los dirigentes de Podemos se han estado "poniendo de perfil" cuando se les preguntaba por la situación en Venezuela hasta que, mas papista que el papa, el recientemente reclutado Alberto Garzón, repite las tesis de Maduro y dice que los encarcelados no son opositores: son golpistas. Después de esta ingenuidad de Garzón Pablo Iglesias no ha tenido mas remedio que hacer una declaración en el mismo sentido que su socio.

